Archivo de la categoría: Cine

Taller Gratuito de Realizacion Documental

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La Casa José Martí invita a inscribirse en el ciclo “Aproximacione s a la realización documental”, a cargo de “Mascaró, cine americano” y el Movimiento Cultural “Hagamos lo imposible”.

Se trata de un taller gratuito que intenta abordar los diferentes tópicos sobre los aspectos técnicos a la hora de pensar-realizar- difundir material audiovisual. Se tratarán contenidos generales para formarse una idea básica del desarrollo documental.

En el primer encuentro se abordará el tema del rol del documentalista, su visión y posición, el documentalista militante o el militante documentalista, su relación con el objeto documentado, su práctica, retomando otras experiencias y evaluando las perspectivas de acción.

A partir del segundo encuentro, se dedica cada día a diferentes aspectos teóricos y técnicos específicos a la hora de llevar a cabo un documental.

Las áreas a tratar son: guión – cámara e iluminación – sonido – montaje/edició n y efectos – distribución/ exhibición  (ver más abajo el cronograma completo)

El taller será los días Jueves, a partir del 1 de noviembre, de 19.30 a 22hs. en la Casa José Martí: Senillosa 2092 y Av. Cobo (a 1 cuadra de Av. La Plata y Av. Caseros)

El taller es gratuito pero se solicita inscripción previa a la dirección:

casajosemarti@ yahoo.com. ar o Tallerescjm@ gmail.com

POR FAVOR INDICAR EN EL ASUNTO “TAD NOVIEMBRE 2012”

Programa de encuentros:

1/11: Presentacion general / Rol del documentalista / Comunicación para el cambio social / Recuperación de experiencias

A cargo de: Mascaró + Comisión de comunicación HLI

8/11: Realización documental (general)

A cargo de Mascaró

12/11: Guión

A cargo de Ximena Gonzalez

–  Documentalista. Licenciada en Enseñanza Audiovisual. Becaria del Fondo Nacional de las Artes. Integrante del Colectivo de Mujeres Mumalá y del canal comunitario En Movimiento TV. Dictó clases y  seminarios en la U. de Chile, U. Rafael Landivar de Guatemala, U. de Buenos Aires, Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda y U. de Belgrano. Participó de festivales y ganó premios nacionales e internacionales con su primer largometraje “Mal del Viento” y con sus cortometrajes “Y vi la esperma” “brotar de sus ojos” y “Marea”

15/11: Cámara e iluminación

A cargo de Comisión de comunicación HLI

22/11: Sonido

A cargo de Luis “Lucho” Corti

– Músico, técnico ayudante eléctrico (Gobierno de Buenos Aires), cursó Sonido en SICA y estudió Ingeniería de Grabación en INARTEC, Escuela de Sonido & Producción Musical (Alberto Segovia, Mario Altamirano).

29/11: Montaje/edició n y After Effect

A cargo de Comisión de comunicación HLI

7/12: Distribución/ Exhibición y Cierre

A cargo de Mascaró + Comisión de comunicación HLI

Más información sobre los docentes

http://talleresabasto.blogspot.com/

http://www.mascarocine.org

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Y un día… Batman volvió para decir adiós (Otra aproximacion al Dark Knight Rises)

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Después del malestar que causaron las anteriores miradas sobre  la película de Nolan, algunos compañeros del C I insistieron en compensar estas criticas, que consideraron injustas, arrimando algunos artículos de tono apologético, para con el film.

Christopher Nolan demostró en el inicio de la trilogía su capacidad para reinventar un personaje como Batman y trasladarlo al mundo real, en donde su figura representa al héroe que puede salvar al mundo aunque no sea más que un simbolismo de cualquier mortal capaz de ocupar ese rol. En Batman: El caballero de la noche asciende (The Dark Knight Rises, 2012) dicha teoría se revalida para producir un cierre perfecto.

La historia nos presenta a un Bruce Wayne (y Batman) (Christian Bale) que lleva desaparecido unos ocho años. Encerrado en su casa, víctima de una depresión, no tiene ningún contacto con la realidad más allá de su fiel mayordomo Alfred. Tanto alejamiento del mundo lo han llevado a la bancarrota y ya no es el millonario empresario de ciudad Gótica. Pero la aparición del villano Bane (Tom Hardy) y la bella ladrona Selina Kyle (Anne Hathaway), la Gatúbela a la que nadie llama como tal, sacarán a Wayne (y Batman) del ostracismo para poder devolverle a la ciudad la paz disipada y probarse a sí mismo que todavía hay una vida más allá de las perdidas y fracasos.

Batman: El caballero de la noche asciende es una película de superhéroes pero bien podría no serlo. En la historia el lugar de Batman puede quedar en manos de cualquier mortal sin la necesidad de ningún tipo de poder especial más allá de la destreza fisica y mental. Nolan logra en ésta trilogía humanizar al superhéroe. Batman es un hombre como cualquier otro y su forma de actuar bien podría equiparase con la de un agente de la ley (por dar un ejemplo, pero también ser un presidente) que lucha contra la violencia, que cae prisionero, que debe ingeniárselas para escapar y que de su fuerza dependerá el futuro de la ciudad. Narrativamente la historia funciona como un film épico en donde la necesidad de la figura del héroe ausente está en un subrayado permanente.

Christopher Nolan pone un villano con un discurso anticapitalista con el que se gana a la población instigándola a luchar contra la explotación neoliberal y los somete a un mundo en donde serán los propios habitantes de Gótica quienes impartirán la justicia, aunque más tarde quede demostrado que detrás de dicho discurso sólo haya pura demagogia y éste sirva para que Bane logre su cometido.

En Batman: El caballero de la noche asciende hay secuencias memorables, batallas campales como sólo Nolan puede filmarlas, y grandes actores en personajes que le escapan de manera continúa al estereotipo, con interpretaciones más cercanas a la realidad que a una ficción basada en un comic. De más está decir que su realización técnica es impecable.

Nolanlogró reinventar un personaje, trasladarlo a la actualidad y convertirlo en un hombre que asumió un rol justiciero cuando parecía que Batman nunca iba a poder desprenderse de su propio karma de invencible. El final perfecto para una trilogía que será difícil de superar. Aunque esta hipótesis sólo sea producto de la subjetividad.

Mas Batman: The Dark Knight Rises, la caída del murciélago

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Esta vez el critico y  bloguer mexicano es quien nos anoticia de como nos robaron un sueño:s

En 2005, cuando Christopher Nolan aceptó el reto de dirigir Batman Begins, había muy poco que perder. El héroe venía de ser caricaturizado por la mano de Joel Schumacher, DC Comics carecía de credibilidad en el cine y Nolan era una promesa como director, apoyado por la magistral Memento (2000) pero empañado por la floja Insominia (2002). Batman Begins fue un voto de confianza, un salto al vacío por parte de DC. Con un trabajo serio, Nolan consiguió ganarse el respeto de los fanáticos y demostró que se podía hacer una cinta basada en cómics que fuese atractiva para el público no iniciado.

The Dark Knight lo cambió todo. Es, sin escatimar halagos, una de las mejores cintas producidas en los últimos 20 ó 30 años. Convirtió el respeto de los seguidores en fanatismo, en idolatría. Batman resurgió como icono cinematográfico. Heath Ledger se transformó en un actor histórico, cuya interpretación de The Joker puede crear escuela. La inercia llevó a Nolan a consagrarse como director, y con Inception, a desarrollar un estilo bien marcado. Hoy en día, quien diga que cierto filme está “nolizado”, entiende perfectamente por dónde va el asunto.

En 2012 la apuesta era muy alta. Nolan ya no era una promesa, sino un referente. Batman no venía de una adaptación desastrosa, sino de una de las mejores películas de la década. DC Comics venía con el lastre de competir contra dos pesos pesados de Marvel: The Avengers y The Amazing Spider-Man. Era el momento de ascender, de marcar una trilogía perfecta, de demostrar que la perfección de The Dark Knight es superable. Había mucho en juego, mucho que perder.

Y The Dark Knight Rises cayó.

The Dark Knight Rises cae no porque sea una cinta insufrible -vaya, no se pasa del todo un mal rato al verla- sino porque en sus descuidos, termina por cimbrar a sus antecesoras. A mí, incluso, me ha hecho preguntarme cómo soporté a Bale como Batman durante todo este tiempo. Cae porque se colma de lugares comunes; de una seriedad implacable que, lejos de hacer lucir a la cinta, termina por dotar al filme de un ritmo apesadumbrado. Cae porque toma a un villano formidable como Bane y lo desdibuja a lo largo del metraje (contrario, por ejemplo, con lo que ocurre con Dent y The Joker). Cae porque desperdicia a sus actores, quienes mueren aplastados por el guión aunque entreguen actuaciones decorosas. Cae porque es una cinta ambientada en la mitología de Batman, con personajes que aparecen en los cómics de Batman, pero que al final, no toca ni por encima su psicología, su profundidad, su riqueza narrativa.

He pensado en ahondar en los detalles en la reseña, pero me parece un tanto fútil. El único cumplido que puedo darle a The Dark Knight Rises es que nos hace revaluar aún más a The Dark Knight como un joya. Esta última entrega cumple con lo básico: darle un cierre a la trilogía, uno que conecte por la tangente con las partes anteriores, uno en que la espectacularidad nos haga obviar los huecos. Como cinta individual, resulta tediosa, lenta y predecible. Una película en la que Nolan se caricaturiza a sí mismo: persecuciones, tomas de edificios, más persecuciones, mensaje político confuso, personajes que (¡oh, sorpresa!) no son lo que parecen, giros en la trama y giros en el giro de la trama. Si vale la comparación, a Nolan le ha pasado lo que a otros genios en potencia como Aronofsky: intentar la obra total y fracasar por pretensión. Porque al final, quizá su mayor pecado es despertarnos con la cubetada fría de que The Dark Knight Rises es, detrás de su máscara, sus luces y su teatralidad, sólo otro blockbuster de verano más.

Primeras impresiones sobre Batman, The Dark Knight Rises

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Como es sabido, un estreno mundial como es el de Batman, The Dark Knight Rises no solo configura un hecho comercial multimillonario, sino que la maquinaria de la industria cultural hollywoodense apuesta a dejar otra marca indeleble en la cultura de masas de nuestros tiempos. En este aspecto y mientras metabolizamos el estreno quisimos aproximarnos a la pelicula desde una multiplicidad de miradas, que finalmente, a fuerza de reiteracion, nos dejan con la sensación de que tal vez tengamos que esperar a que el bombo de los mercenarios mengue. Muy por de pronto reproducimos unos parrafos con los que el compañero Oscar Cuervo se refirio al filme desde su blog La Otra:

“Con el estreno de Batman, el caballero de la noche asciende termina de delinearse el auténtico aporte de Christopher Nolan a la historia del personaje encapuchado. Hay una generación que creerá que Batman es un agente antiterrorista que defiende a una ciudad de los Estados Unidos de una organización que viene desde Medio Oriente. La magra cosecha le llevó a Nolan kilómetros de celuloide y varios centenares de golpes de timbales y trombones a un volumen insalubre. Nolan demostró también que para contar la infancia traumática de Bruce Wayne y la genealogía de cada elemento del encapuchado (la Batisoga, la capucha, la capa, la Baticueva) hacía falta una hora de algo más parecido a Kung Fu o Karate Kid que al superhéroe inventado por Bob Kane, que cada personaje secundario introducido a una trama complicada (no compleja) debería tener también una infancia traumática (aunque el personaje en cuestión después careciera de interés y de una función dramática precisa). Nolan demostró que más es menos: más villanos olvidables, más diálogos explicativos sin relevancia narrativa, metáforas más berretas sobre la autosuperación, más solemnidad, más prólogos y más epílogos, más parafernalia bélica: todo eso hizo de Batman un personaje menos ambivalente, menos misterioso, más parecido a cualquier otro defensor del estilo de vida americano.

Los críticos que celebraron a Nolan como a un gran autor cinematográfico no tendrán que rendir cuenta de su falta de sustento porque dentro de unos años nadie se acordará de Nolan y la franquicia de Batman tendrá a un nuevo empleado que quizá le devuelva al hombre murciélago algo del encanto que Nolan le quitó. O quizá lo haga aún más aburrido y solemne.”

Apuntes apurados para una lectura de Tierra de los padres

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Publicado originalmente en el Blog La Otra.

por Alejandro Ricagno

Es difícil hablar- escribir- sobre Tierra de los Padres, la segunda película de Nicolás Prividera. Mucho se ha escrito de ella, sobre ella, alrededor de ella, –incluso en este blog-. previo a su estreno nacional en la- nunca tan pertinentemente elegida- sala Leopoldo Lugones del teatro San Martín (dos Padres de la Patria en una sola oración, uno de ellos, tal vez por su previsibilidad vuelta a santificarse, en el cine, ausente en el film; el otro, aún, resonante como el vate cantante de la espada).
Prividera nunca la hace fácil. Pero la hagiografía, no es -ni nunca será- lo suyo. Lo suyo es, ante todo, una puesta en tensión. Y en cuestión. La tensión de nuestra historia, que lo interpeló directamente –como a muchos- pero, en su caso, directa y trágicamente. Es desde ese lugar –pero no a titulo meramente personal,  ni tampoco generacional, como intentaba no serlo y serlo, en ese orden, M, su primera película. Pero tampoco es desde un lugar falsamente neutral que Prividera habla, filma, interviene, escribe, “en lengua Prividera”. Lengua que incluye la clara articulación de la herida propia, entendida sí ya más claramente como herida histórica y colectiva. Pero propia también.
Allí, en ese filo en el que historia y tragedia política se juntan, pero no se resuelven. Jamás. Allí es donde Tierra de los Padres se instala. Allí es donde indaga. Es notable que, de todas las nociones o ideas posibles de Patria, la que elije Prividera sea la de un cementerio común: la nación como un cementerio, donde las lenguas no están muertas, donde resucitan en el presente las batallas sin resolución de siempre. Y es notable que, en el juego de dobles y oposiciones que Prividera explora en Tierra de los Padres, acabe finalmente retratando otro cementerio sin tierra ni tumbas que pueden homenajearse, ni fechas, ni cuerpos rastreables, tumbas de río y arena.
Es en esta oposición que la elección del cementerio de la Recoleta como espacio de desarrollo de la batallas textuales, y también como idea de territorio de Nación, se vuelve tan simple como genial. Se trata de un Aleph exacto para desnudar dónde nacen las voces de los vencedores y, sin romantizar la de los vencidos, ver cómo se actualizan, resuenan en el presente. Y si bien queda claro quiénes son los responsables de los exterminios y de las exclusiones a través de la historia, los que necesitan desde siempre convertir al Otro en sujeto de eliminación (sea indio, gaucho, negro, pobre, revolucionario o subversivo), si bien la película se para claramente de un lado, la vieja dicotomía de civilización y barbarie no se resuelve fácilmente ni el film ni en la historia. Hay grietas de irresolución que no son mero revisionismo, sino que el film las confronta y nos hace confrontar de diversa maneras.
Al hacer pasar un linaje de voces y un collage de textos en choque, Tierra de los Padres reproduce algunas polémicas históricas conocidas, pero también produce otras en la confrontación de textos, ya no de batallas directas, sino en la batalla entre los mismos textos. Y su recorte y distribución. Y cuyo estruendo y actualidad continúan resonando en el silencio posterior a su lectura en cámara.
Ese es el momento en que los cuerpos que les dan voz a esos textos -proclamas, llamamientos a la masacre, o denuncia de las mismas, poemas que tratan de conjurar lo inasible, sea del horror o de la perplejidad- se esfuman (no todos los cuerpos se esfuman, fíjense quiénes sí, y quiénes no). Las voces se yerguen en el film desde las recoletas tumbas del histórico cementerio como zombies, espectros, replicantes o mutantes. (Y hay diferencias entre estas categorías, invito al espectador a preguntarse cuáles). Allí, en el cementerio, solo de aparente paz, estos lectores encarnan las voces de estos Padres de diversa índole –Padres castigadores, Padres manu militari de Padres rebeldes, Padres olvidados, Padres asesinos, Padres asesinados, y asesinos de padres- y les prestan cuerpo. ¿Son médiums, replicantes, zombies o mutantes?
Nota: Después de describir esta lista de Padres Terribles caigo en la cuenta de que hay en Tierra de los Padres dos voces textuales femeninas (corporales hay varias). La voz de Esa mujer: Eva Perón, la voz plebeya, que irrumpe como ¿madre aguerrida? Con su mensaje más decididamente pasional, pivoteando en el centro del film y erigiéndose como bisagra, rítmica incluso, de la segunda mitad. Algo cambia después de la irrupción de esa voz (que es seguida por la de otra mujer, la Silvina Ocampo que invierte la referencia a la “raza maldita” que repudia Evita). Y estoy seguro de que el propio Prividera lo advirtió al final. ¿Convierte eso a Tierra de los Padres  en una película evitista? ¿kirchnerita? ¿peronista? ¿cristinista? Prividera dirá que es un film marxista. Que no intenta resolver las dicotomias. Prividera no acordará en la filiación peronista del film –y el texto de cierre de Mariano Moreno podría darle la razón-,  pero algo sucede cuando la palabra de Evita -sin su voz real– irrumpe en el texto del filme. No casualmente Prividera elige para ese texto la clara dicción de Maricel Álvarez, una de las pocas actrices profesionales de la película, en un elenco de “lectores” proveniente mayormente del campo de las letras, la critica cultural o del cine, pero no necesariamente buenos lectores –algunos lo son.
Algo, decía, cambia incluso en la elección de los choques de textos, posterior a la irrupción del fragmento de Mi mensaje: una mayor alternancia de textos literarios, al lado de textos de combate. En seguida, frente a la aparición paulatina de los distintos textos criminales de miembros de la dictadura, la aparición paulatina de aquellos que no están enterrados en Recoleta ni en sitio conocido alguno, sin tumba ubicable -Walsh, Bustos, Urondo, Aiub- con textos premonitorios de su destino final, que entran -salvo en el caso especifico de Walsh- casi como lamento, antes que como denuncia o llamado al combate. Lectura antiépica de esas voces que se da de bruces con la necesidad de un épica oficial . Pero el texto de Evita sigue resonando. Texto, este sí, de batalla, que les da, en una escucha retrospectiva, ese tono elegíaco…  ¿entonces?
Otra clave de lectura posible: Tierra de los padres, como film político de horror -inversión del género de horror–político que inventó George Romero desde La noche de los muertos vivos hasta Tierra de los muertos. Por algo aparece su nombre en los agradecimientos al final, junto al de John Carpenter, el de La cosa y La niebla.
No Noche y niebla entonces, sino Thing and Fog. ¿Qué cosa -inasimilable- habla desde la niebla de la historia, en ese cementerio, qué tipo de (in)filtraciones y mutaciones operan esos textos, dentro de los cuerpos de los lectores que les dan voz real, audible y presencia?
(Estos apuntes son apenas un adelanto de un informe mucho más extenso sobre Tierra de los padres -indudablemente una de las películas del año- que va a aparecer en el número 27 de revista La otra, la próxima primavera.  Mientras tanto, mañana domingo a la medianoche vienen a La otra.-radio Nicolás Prividera, Pablo Ratto -productor del film- y Alejandro Ricagno, autor de este texto. En FM La Tribu, 88.7,  online).

Tierra de los Padres, o la pelicula que el macrismo no baficio

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Publicado originalmente en el blog La OTRA
Carta a los espectadores
por Nicolás Prividera
Finalmente, después de la polémica por su exclusión de los festivales internacionales de Mar del Plata y Buenos Aires, Tierra de los padres tiene su estreno en la sala Lugones. El hecho es doblemente significativo: Por un lado, llega por fin el ansiado momento del encuentro con el público local, ya que la película está directamente dirigida al espectador argentino (lo que hacía particularmente incomprensible la omisión). Por el otro, la alegría de poder hacerlo en el marco de una sala con la que ese público (como yo mismo, y uno de los festivales mencionados) tiene una larga historia. Y en cierto modo la sala misma se relaciona también con la película en un sentido aun más profundo, desde su mismo nombre, ya que Lugones representa justamente una de las tradiciones enfrentadas que Tierra de los padres pone en escena.
Como sabrán, la película propone una revisión de la tradición política argentina (y a la vez una revisión de la tradición estética del viejo y nuevo cine argentino): se trata de reencontrar el núcleo duro de los discursos que fundaron la idea de Nación (e incluso de cine nacional) en Argentina, uno de cuyos ejes fue configurar la propia identidad a partir de un “enemigo” a combatir (lo que sucede con toda política cuando se convierte en guerra). Y si bien esto ya estaba presente en mi película anterior (M, igualmente centrada en los modos en que la memoria se configura como campo de batalla), la necesidad de profundizar en esa dirección se impuso claramente tras el llamado “conflicto del campo”, que hizo emerger no solo al antikirchnerismo sino al mismo kirchnerismo, alumbrados ambos por la invocación de viejas disputas (de unitarios y federales a peronistas y antiperonistas) que configuran las tramas sobre las que el pasado es traído a cuento para discutir el presente.

Tierra de los padres –literal etimología de “patria”- asume la inevitabilidad de esa discusión, pero se pregunta por sus modos, por la distancia que hay entre la mera reproducción y la más profunda reflexión: Una cosa es repetir y otra es entender. Pero la película de ningún modo pretende hacer una síntesis imposible (ni de la Historia misma, ni de las posiciones enfrentadas): No se trata de llegar a una falsa conciliación que resuma y subsuma cada dimensión, sino de iluminar el abismo en el que aun pendemos. Para comprender que si bien hay posiciones irreconciliables (porque las condiciones que las originan no han sido superadas), hay que tratar de ir más allá de un pensamiento binario que persista en la mera expresión de la violencia (extremando todo menos las contradicciones). En ese sentido, la película rescata en particular la figura de Alberdi, que fue el primero en ver los peligros de querer fundar un país sobre el exterminio del diferente (y que terminó en el exilio sin ser escuchado…)

La película misma juega su contenido -la relación entre historia y presente- desde su forma -oscilando entre ficción y documental-, a través de un choque dialéctico de (o)posiciones. (Y en ese sentido no es extraño que haya tocado el nervio de algunas de esas pasiones enfrentadas, sufriendo en carne propia ataques y defensas encendidas.) Por eso su espectador ideal -y lo que debiera ser lo mismo: su crítico ideal- sería aquel que puede enfrentarse con su propia visión de la Historia (incluida la del cine). Porque Tierra de los padres quisiera ser una película que cualquier espectador-crítico pudiera apreciar no sólo más allá de su discusión con ella, sino gracias a su discusión con ella. Ojalá así sea.

Estreno: 5 de Julio en SALA LUGONES, Corrientes 1530. Del jueves 5 de julio al miércoles 11 de julio de 2012 a las 14:30, 17:00, 19:30 y 22:00 horas. Y el domingo próximo a la medianoche su director Nicolás Prividera y su productor Pablo Ratto en La otra.-radio. FM La Tribu.

Palabras de libertad tras las rejas

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Publicado originalmente en revista NOS DIGITAL

“Lunas Cautivas” es el documental de Marcia Paradiso que se llevó el premio a Mejor Documental Nacional en el Festival de Cine de Derechos Humanos. La cámara nos inserta en el taller de poesía que se dicta en la unidad 31 de Ezeiza y nos trastoca la mirada sobre las tres mujeres presas que hilvanan el relato con sus cuerpos. NosDigital asistió a la proyección y habló con su directora y algunas de las protagonistas.

“Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja”. Esto lo decía Paco Urondo desde la cárcel de Devoto. Pero lo podría haber escrito cualquiera de las protagonistas de la película. Lidia, Majo y Lili: las mujeres cautivas (detenidas, no, nunca) en la unidad 31 de Ezeiza que se acercan al taller de poesía dictado en el penal en busca de la libertad. En uno de los encuentros, una dispara “el sol es engañoso, no se deja ver de frente”; por si quedaban dudas, ellas son las lunas: se enfrentan a la cámara y las vemos auténticas, queribles, con sus imperfecciones y su ladoscuro, las reconocemos reales, de carne y hueso…como vos, como yo. Por el rato que dura cada lunes el taller que organiza la Asociación Civil Yo no Fui (y por los 64 minutos de documental que vemos nosotros), no se habla de causas, de condenas, de leyes ni de abogados. En ese espacio, ellas se encuentran y se rescatan con palabras. Estas mujeres están presas, pero son poetas. Esta no es otra historia sobre el encierro, no es otro retrato sórdido sobre las cárceles (que vaya si lo son). Esta es la Historia de las poetas presas.

Marcia Paradiso, directora de “Lunas Cautivas”, nos aclara: “La película busca cambiar la representación que tenemos, desde afuera, de esas que están adentro”. No es una mera propuesta reflexiva. Sabemos que la imagen que construimos sobre ellas no es inocente y, en cierta medida, las define. Casi seguro que lo último que nos viene a la mente cuando nos dicen “cárcel” es un grupo de mujeres (ronda de mate de por medio) hablando sobre un poema de Luis Cernuda. Y mucho menos, si al estrecho cuadro la sumamos a Abril, hija de Lidia, que nació en prisión y juega con los libros mientras las grandes se descubren escritoras a cada minuto. Sí, el cuadro es muy estrecho; tanto que contagia la asfixia, el encierro. Justo al borde del ahogo, se rompe el silencio y la palabra nos libera, nos da aire: Nunca digo yo no fui, digo he sido y habré de ser, esta vez es Lidia quien nos salva con su escrito. Durante la proyección, ella está solo unas filas adelante mío porque mientras filmaban el documental alcanzó su libertad. En las escenas previas a su salida, la vemos transitar esta experiencia compleja, angustiante, impensable para nosotros: “No es fácil salir, a mí me genera mucha ansiedad, afuera todo es muy abrumador. Y también es difícil romper lazos simbólicos de amistades verdaderas que solo nacen en este lugar”. Te desarma su fortaleza. Hoy, Lidia es profesora de su propio taller de poesía en otros penales y, claro, sigue escribiendo. Estas mujeres te desencajan en cada verso.

Tienen esa hermosura que emociona, que te hace abrir grandes los ojos y te pone la piel de gallina. Cuando están juntas, se ríen mucho. “Risas de sueños”, les llaman ellas. Majo, la Gallega, se ríe grande. En realidad, todo lo siente en grande. Algunos ejercicios de escritura la angustian y vemos cómo la taza de té que sostiene tiembla entre sus manos de madre, o cómo se retuerce la lapicera negra que aprieta con los dientes mientras empuja las lágrimas hacia adentro. Majo tiene ojos celestes claro que no saben esconder el llanto. Escribe sobre una foto familiar y entreteje un puente que atraviesa el Océano. Otra vez la palabra la salva a ella, nos salva a nosotros de cualquier mirada obtusa o renegada. Qué manera intensa de estar en el mundo, desafiante de toda lógica de rejas y cerraduras. Me dan ganas de pensarla con sus cinco hijos, ahora que sé que sus poesías se transformaron en un vuelo directo Buenos Aires – Madrid.

María, la profesora del taller, insiste: “Otros ya contaron todo lo malo que pasa en las cárceles. Las cárceles no tienen que existir, es obvio decirlo. Pero también es obvio que existen. Acá se muestra otro costado, sobre todo, se muestra a las personas”. Liliana Cabrera es una de esas personas que desborda cualquier imagen prefabricada y cualquier slogan progre. En las primeras tomas, sus silencios nos confunden y disimulan el torbellino detrás de sus ojos vivaces. Es muy joven  y la vemos crecer y encontrarse con el correr de los minutos. Cuando la punta del lápiz siente la textura del papel, hay un destello que brota de la mirada de Lili. “La reja se cierra, deja surcos invisibles en el mosaico; marcas que permanecen como heridas abiertas, en las muñecas, cortes verticales en las venas, de esos que no se pueden suturar. Ustedes allí, nosotras acá. En el medio, un torrente de vida que se escapa. Es imposible unir lo que separa”. Son algunas de las palabras que nacen de su mano franca de uñas pintadas. No se adelanten; este párrafo no termina con Lili de este lado de las rejas.  Ella sigue presa. Lo repito: detenida es el adjetivo que menos la describe. En el 2011, publicó su primer libro, “Obligado tic tac”, editado por Cartonerita Solar de Neuquén. La vemos agarrar el micrófono con fuerza mientras lee sus poemas en la presentación del libro, como cuidando que no se escape de su piel ni una pizca de recuerdos del antes del cerrojo. Lili, una vez más, descubrió uno de esos surcos invisibles: a partir del libro, surgió la posibilidad de crear un espacio propio dentro de la máquina reproductora de no-sujetos. Así, del cruce de palabras entre Lili y su compañera Silvina Prieto, nació la primera editorial cartonera en una cárcel de mujeres: “Me muero muerta”.

Los jurados la premiaron “por la coherencia entre la propuesta y el diseño sonoro y visual”. También rescatan (y creo que ahí está su valor artístico) que “propone una reflexión sobre el arte como catalizador para la transformación personal y colectiva, y como acto de liberación que permite desarrollar nuevas facetas de la identidad”. También se llevó la mención SIGNIS y el Premio del Público en la categoría de documentales. Por detrás de las historias que se narran descubrimos a la poesía, que exponencia toda potencia de libertad, todo espíritu de búsqueda, y entreteje una red que nos salva de cualquier extrañamiento, de cualquier soledad. “Lunas Cautivas” nos muestra ese cotidiano empapado de arte, esa salvación que pende de una letra posada en un reglón.