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Homenaje, reconocimiento, inspiradores…

Audios – Encuentro con Enrique Dussel: Filosofía y política de la liberación

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Gran conferencia promovida por los cumpas de Nueva Tierra,. no se pierdan los audios adjuntados abajo
15/11/2012
El miércoles 7 de noviembre, en la Ciudad de Buenos Aires, el Centro Nueva Tierra y el Área de Sociedad, Cultura y Religión del CONICET, llevaron adelante un encuentro con...

El miércoles 7 de noviembre, en la Ciudad de Buenos Aires, el Centro Nueva Tierra y el Área de Sociedad, Cultura y Religión del CONICET, llevaron adelante un encuentro con filósofo Enrique Dussel quien habló sobre filosofía y política de la liberación. En la sede del nacional del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP), el flamante Doctor Honoris Causa de las Universidades Nacionales de Buenos Aires (UBA) y de Córdoba (UNC), compartió sus tesis para una política de la liberación con 250 referentes de organizaciones sociales, espacios de gestión estatal, universidades, sindicatos y grupos pastorales.  Mendocino, radicado en México desde su exilio en 1975,  Enrique Dussel fue iniciador junto con otros referentes latinoamericanos del Movimiento Filosofía de la Liberación. En los últimos años (desde 1998), viene trabajando intensamente en el desarrollo de una filosofía política desde América Latina con alcance universal.

Enrique Dussel, Sebastián Prevotel, Fortunato Mallimaci. Foto: CNT

Fortunato Mallimaci, miembro del Centro Nueva Tierra y Coordinador del Área de Sociedad, Cultura y Religión del CONICET, habló de la importancia actual del aporte filosófico, político y ético de Enrique Dussel y de las implicancias de su reconocimiento con el diploma de Doctor Honoris Causa. También estuvo presente en la actividad Daniel Di Bártolo, Secretario de Educación de SADOP, quien dió la bienvenida a la sede del sindicato y se refirió a la significatividad del pensamiento del hoy profesor en el Departamento de Filosofía en la Universidad Autónoma Metropolitana en México en la historia de la construcción de movimiento de los trabajadores en Argentina.

Enrique Dussel. Foto: Gustavo Figueroa

Enrique Dussel se refirió en el principio de la conferencia al momento actual de Argentina:  ”siento desde hace poco tiempo que Argentina comienza a querer recordar cosas que estaban olvidadas”. “Ha surgido un espíritu distinto”, afirmó el filósofo nacido en La Paz, Mendoza. “Inmediatamente lo sentí y me dije a mi mismo que debo estar más presente”, completó.  También dijo algunas palabras sobre el significado de su experiencia de exilio “en el mundo” para su vida. “Fue una condición para empezar a hacer muchas cosas que quizás no hubiera hecho si me quedaba; agradezco en el fondo el acontecimiento”, expresó respecto a su “inesperada y brutal” partida del país en 1975.

En la actividad se presentaron las Obras Selectas de Enrique Dussel, editadas por Editorial Docencia y disponibles en el espacio de publicaciones de la sede del Centro Nueva Tierra.

Audio de la exposición de Enrique Dussel

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Audio de las respuestas de Enrique Dussel a preguntas del público

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Álbum de fotos

https://picasaweb.google.com/centronuevatierra/EnriqueDusselFilosofiaYPoliticaDeLaLiberacion

Adios Compañero Favio

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Queridisimo

(Texto de Oscar Cuervo publicado originalmente en el blog La Otra  el 07-07- 2009)

Hay una acepción de la palabra “autoridad” que no se debería perder: la que viene de la familia de palabras de “autor”, “autorizar”, “auge”, cuya raíz etimológica alude a todo lo que te hace crecer. Una autoridad es alguien que te permite crecer. En ese sentido son autoridades los grandes artistas, los autores. Un tipo cuya palabra te abre el mundo, te abre el corazón y, por qué no, te abre el culo.

En Argentina hay pocos pero buenos (en todas partes, naturalmente, hay pocas autoridades). Y, entre aquellos con los que tenemos la suerte de convivir y respirar el aire de la misma ciudad, hay uno que es número uno, el primero de todos. El tipo cuyo talento, fragilidad, potencia, claroscuros y genialidad artística ilumina la época. El tipo que canta Fuiste mía un verano, el que filmó El romance del Aniceto y la Francisca. Leonardo Favio.

Favio, con sus setenta y pico y ya bastante maltrecho, no ha cesado durante estos últimos años de producir gestos luminosos, amorosos. Su película Aniceto es uno de ellos. No ha tenido recepción fácil, porque la cosa está complicada para el buen cine y casi ninguna buena película tuvo recepción fácil en los últimos tiempos. Pero eso no importa, porque las películas quedan y alguien va a nutrirse de ellas dentro de años y años, cuando ninguno de nosotros ya esté aquí, así como seguimos viendo L’argent de Robert Bresson, que tampoco tuvo rececpción fácil cuando se estrenó, y ahí la ves.

Favio le dedicó Aniceto a tres personas: al gallego Héctor Ricardo García, al perro Verbitsky y a Felipe Solá. Son esos gestos de amor en los que Leonardo abarca en sus brazos generosos mundos diversos, heterogéneos, contradictorios, impuros e incómodos. Por supuesto que me llamó muchísimo la atención el año pasado cuando al final de Aniceto vi esa dedicatoria. Y pensé: Favio no deja un sólo segundo de sus películas sin aprovechar para mandar mensajes poderosos. Quienquiera oir que oiga. Y si no te gusta, te podés matar.

Bueno, todos sabemos qué anduvo haciendo Felipe en los últimos meses, la gente con la que se juntó, las cosas que dijo, el barco al que se subió. Y más de una vez me pregunté qué estaría pensando Leonardo por haberle dedicado una de sus mas preciadas criaturas a este tipo.

La semana pasada, dada la cantidad de flancos que dejó expuestos el kirchnerismo para ser aprovechados por la derecha, y dada también la importante densidad poblacional de hijos de puta por kilómetro cuadrado que habita la Argentina, el Pro de Maurizio, el colombiano, la tontuela de Michetti y Felipe se anotó una gran victoria política, inmediatamente celebrada en los antros más infectos de la nación. Y hablando de antros infectos, la mesa de Mirtha Legrand debe ser el más emputecido, infectado y venenoso de todos ellos, y su anfitriona se ganó, a lo largo de muchos años de tertulias con genocidas, chupacirios, alcahuetes, ortibas y buchones, el merecido mote de vieja de mierda.

Así que la vieja de mierda invitó al cuarteto de ganadores-Pro. Y en un momento, la gorilona se burló de la preocupación de la presidenta de la nación por el golpe de estado en Honduras. Y sus anfitriones, el cuarteto imperial, acompañaron con risas cínicas sus tristes sarcasmos o simplemente guardaron silencio.

Cualquiera que no fuera irremediablemente un mal nacido le habría parado el carro a la soreta. Le habría dicho, amablemente: no señora Mirtha, no se tome a la chacota lo de este golpe de estado en Honduras, ¿ya se le olvidó que Argentina vivió los años más negros de su historia bajo regímenes militares asesinos y predadores? Le habría dicho, aun con suma corrección: no mujer, está bien que usted apoyó a todos los golpes militares y que usufructuó de ellos, pero ya está bastante grande y puede empezar a redimirse de tanta abyección, abuelita. Pero Maurizio, Francisco, Gabriela y Felipe no dijeron nada, se la dejaron pasar, quizá porque también a ellos les importa un pito el golpe de estado en Honduras, o porque incluso lo apoyan. O quizá simplemente por oportunismo, porque no les conviene malquistarse con la hez.

Y ahí entra en acción Leonardo Favio. Probablemente él haya estado presenciando el mismo programa, quizá estaba prestando atención al comportamiento de ese hombre al que él le había dedicado, nada menos, su última obra. Y Felipe calló.

Y Felipe cayó.

Quedó bien con Mirtha y con los cretinos que la siguen. Pero fue expulsado del cine de Favio. Menuda sanción. Favio ordenó inmediatamente borrar el nombre de Felipe de todas las copias fílmicas, de todas las copias en video y dvd; incluso borrar de los negativos (todo aquel que se dedique al cine sabe de la sacralidad del negativo fílmico de una película) el nombre de Felipe Solá. Solá no hizo nada, o casi nada, apenas callar ante la canallada de Legrand. Y Leonardo hizo un gesto de autoridad severo y escueto, destinado no a la coyuntura sino a la posteridad de que gozan las obras de arte : lo borró de su cine, para siempre.

Y Solá se quedó un poco más preso de la ocasión. Y un tanto más solo.

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Palabras propias

(Pagina12 07-11-2012)

A lo largo de los años, en distintas entrevistas concedidas a Página/12, Favio fue ofreciendo no sólo definiciones intransferibles sobre los más diversos temas sino también su particular manera de decir, su tono único, tan reconocible como el de sus películas y canciones. Aquí van algunas de ellas.

El circo

“Los actores de circo y yo somos iguales porque ambos amamos el arte por el arte mismo. ¿Querés un anónimo más grande que un payaso de circo, que un trapecista, que un enanito? Ayer, un enanito me mostró sus fotos y me advirtió: ‘Te tengo una más chiquita’, y sacó orgulloso la foto de su hija, ‘enanita como yo’. ¿Querés algo más grande que el orgullo de ese hombre que está contento simplemente porque va a hacer sonreír a alguien? Yo me formé en esa corriente. Mis orígenes están en el radioteatro más popular. Soy un hombre de radioteatro, pero nunca me pude despojar del hecho de que trascendiera mi nombre. Aunque pasar por la vida haciendo reír a la gente y vivir de eso sin quitarle las ganas de vivir a nadie es más importante que la necesidad de descollar y de lucir que nos impone nuestra profesión y que además nos seduce de esta profesión. Cuando yo llamo ‘mis iguales’ a los actores de circo, lo digo con envidia. Me habría gustado ser uno de ellos, pero Dios me colocó en otro lugar.”

Las canciones

“Para mí, el cine y las canciones no son dos vías distintas. La gente tiene que entender que amo tanto una cosa como la otra. Muchos dicen: ‘Leonardo canta para ganar la plata que le permita hacer cine’. Eso no es cierto. Yo canto porque me gusta tanto o más que el cine. Y si soy un compositor de vuelo rasante, bueno, cada uno vuela hasta donde le dan sus alas, pero estoy orgulloso de mis canciones. Como suelo decir, mis canciones están en el inventario familiar de todo el mundo de habla hispana. Canciones como ‘O quizás simplemente te regale una rosa’, que es un himno en toda Latinoamérica. Las generaciones van cambiando y los coliseos se llenan con jóvenes que corean esas canciones que nacieron en la intimidad de mi hogar como un divertimento, como una broma, y que trascendieron las fronteras e hicieron milagros. Mis canciones hicieron milagros como que yo comiera más a menudo, que pudiera pagar el alquiler, que pudiera ser solidario con quien yo quiero, porque tengo los medios para hacerlo, hicieron de los aviones una alfombra mágica que me llevó a países insólitos. Mis canciones hablan idiomas que yo ignoro. Han sido traducidas al francés, al hebreo… En fin, con todo eso, ¿cómo no voy a amar la profesión de la canción o cómo voy a renunciar a ella, que me permite continuar en la pelea?”

La religión

“Yo amo la teología de barrio. Recuerdo que una vez el padre Mugica se cagó de risa porque yo tenía un rosario. ‘¿Te creés que Dios es tarado –me dijo–, que quiere que le estés repitiendo quince o veinte veces el Avemaría con ese podrido rosario que tenés ahí? Con todo eso lo estás aburriendo a Dios.’ ‘¿Vos te creés que Dios no mira con ternura todo esto?’, le contesté. Yo sé que mi rosario no ayuda en nada a Dios, pero él se da cuenta de que yo estoy repitiendo letanías que vienen de mis ancestros. Ese sonido me comunica con mis muertos queridos y con un universo de gente que se inclina ante la fe. Yo cuando rezo el Rosario lo hago con un profundo amor, y sé que Dios se sonríe frente a todo eso, como se sonríe Jehová cuando el judío se pone frente al Muro de los Lamentos, o frente a los que en la India le encienden sahumerios. Dios se sonríe con ternura porque nos ama.”

El país

“¿Cómo lo veo hoy (N. de la R.: 27 de agosto de 2006)? Maravillosamente bien. No es fácil la tarea en la que está envuelto este hombre. Yo diría que finalmente, después de más de cincuenta años, no tenemos un político en el gobierno, tenemos un conductor, un tipo que te convence con hechos concretos. Y despojado de toda hipocresía política. Pero además con mucha visión y mucho talento. Me gustaría que lo supiéramos preservar. Antes tenía una gran expectativa con la mujer de él, cuando la oía en sus exposiciones dentro del Congreso. Me llamaba la atención. ¡Qué brillante! Y veo que lo que decían se va cumpliendo, y más. Es como un nuevo milagro, porque vienen de un pueblo chiquito, y sin embargo están ahí, dando una batalla que la gente entiende poco a poco.”

El peronismo

“No hay ni nueva etapa ni vieja etapa. Es como decir que hay un nuevo cristianismo. El peronismo siempre fue uno. ¿Se da cuenta? Yo tengo carnet de conductor, pero yo no manejo, ¿me entiende? Vos podés llegar a los más altos estamentos de un partido político y no tener nada que ver con ese partido. Porque uno es lo que hace y hace lo que es. ¿Qué tiene de cristiano el papa Borgia? O tantos otros. O muchos obispos que hemos tenido acá. Y de golpe te encontrás por ahí con una persona en China, por ejemplo, que ni oyó hablar de Cristo, y es más cristiana que Su Santidad. Entonces… el partido, como partido, nunca me expresó. Ni como cineasta, ni como nada. Lo que yo amé es lo que vi, el trato con el niño que fui, con la ancianidad, las obras que se realizaron, la visión, el talento… Vos escuchás un discurso de Perón en aquella época o algo que respondía y te quedás perplejo, porque estaba cien años adelante de todo. Y todo lo que él dijo se fue dando. Entonces, ¿qué es ser peronista? Yo digo que todo el que se sensibilice frente a un niño desvalido, o frente a un salario injuriante de un obrero, o no vea en una marcha de protesta un tumulto de gente que molesta sino un conjunto de individuos que tienen algo que reclamar, ése es mi compañero, milite donde milite. Yo no le pregunto a nadie quién es ni de dónde viene. Mientras sea buena gente… Esto puede ser también producto de mi ignorancia. Yo no conozco la Constitución, por ejemplo. Pero no necesito leer la Constitución para saber qué es lo que corresponde. No sé, estoy muy feliz con esta etapa que se está viviendo. La llegué a ver, Dios me dio esa posibilidad.”

“Intelectuales, escritores e industria cultural en la Argentina (1898-1933)”, de Eduardo Romano

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El viernes 7 de septiembre, en el Auditorio A de la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Cordoba, de 18 a 19,30 hs se presentará el libro del Dr. Eduardo Romano tituladoIntelectuales, escritores e industria cultural en la Argentina (1898-1933). A continuación, Romano dará la conferencia: “Cuando los géneros mediáticos y afines salieron del infierno“.

Dice la gacetilla de prensa de su casa editorial “Los cambios en la interacción comunicacional facilitaron el surgimiento de géneros novedosos para públicos recientes, distintos y ampliados, que accedían por primer a vez al consumo de bienes simbólicos, lo cual despertó diferentes reacciones en el campo artístico/intelectual del período abordado.

En la primera parte se recuperan y discuten rigurosamente las opiniones y reacciones de diferentes vertientes de la intelectualidad nacional, a la vez que se despliegan ejemplos de escritores que se profesionalizan junto con el avance del periodismo masivo, la canción, el teatro popular, las ediciones baratas y callejeras, la radiotelefonía y el cine en su paso de la etapa silente a la sonora. La segunda parte, más puntual, recala en una campana sistemática contra el género chico criollo, en autores y géneros que abrían modos de escritura todavía descuidados por la crítica literaria canónica, así como por las historias literarias argentinas.”

Eduardo Romano es profesor consulto en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, donde dicta casi ininterrumpidamente “Problemas de Literatura Argentina” desde 1991. Director de la maestría en “Comunicación, cultura y discursos mediáticos” en el posgrado de la UNLAM. Elaboré el programa y se hizo cargo del Seminario de Cultura Popular y Masiva en la carrera de Ciencias de la Comunicación (Facultad de Ciencias Sociales, UBA) entre 1989 y 2001. Ejerció la docencia en el profesorado del Consudec, en las universidades nacionales de Rosario y Lomas de Zamora, y dictó cursos en otras del país y del extranjero. Al margen de esas tareas académicas y de investigación, de las cuales resultaron varios libros -desde Análisis de Don Segundo Sombra (1967) hasta Revolución en la lectura (2004)-, ha desarrollado una producción poética continua, cuyo último volumen es Entre sobrevivientes y amores difíciles (2008). Su labor conjunta -con Aníbal Ford y Jorge B. Rivera- por Medios de comunicación y cultura popular que reunía artículos y ensayos escritos a lo largo de una década, tuvo un rol pionero en el campo de los estudios culturales argentinos.

Víctor Hugo: “Los medios son el verdadero límite de los periodistas”

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Entrevista a Victor Hugo Morales del matutino montevideano El Observador –  30 de junio 2012

Desde que desembarcó en la vecina orilla, Víctor Hugo Morales se convirtió rápidamente en una de las voces emblemáticas de la radiofonía argentina y en un periodista que despertaba un amplio respeto entre la opinión pública. Ante el micrófono nunca se guardó nada. Denunció los turbios negocios del fútbol argentino y el manejo discrecional de los  dirigentes de los clubes. Así, cosechó poderosos adversarios en el ambiente del fútbol pero también ganó credibilidad más allá del deporte.

Hace algunos años, Morales ingresó a la arena del periodismo político manteniendo el estilo que lo identificó en el mundo futbolero. En el siempre tormentoso y conflictivo tablero político argentino, el relator no dudó en plantar bandera en los temas que dividen a los argentinos. Incluso en los asuntos más espinosos.

La polémica surgida en torno al control del mercado de cambios que lleva adelante el gobierno de Cristina Fernández lo involucró de lleno, cuando la propia presidenta hizo suya la convocatoria que el periodista compatriota lanzó en su programa de radio de pasar voluntariamente de dólares a pesos los ahorros personales de los argentinos.

Días atrás, El Observador conversó con Morales sobre este y otros temas en la entrevista que sigue a continuación.

¿Cómo surgió la convocatoria de cambiar de dólares a pesos los ahorros y que resultados tuvo?
Fue una idea a raíz de una agresión que sufrieron periodistas de Canal 7 (por parte de manifestantes que protestaban por el control de cambios). Me pareció que era una locura la actitud de matar o poco menos por un dólar y decidí decir algo que naturalmente luego debí cumplir. Pero yo quería arrastrar a más gente, a colegas, a empresarios, a los propios funcionarios en esa decisión. Yo lo anuncié y nadie me llevó el apunte. Hasta que de repente apareció la presidente diciendo eso que dijo, y es todo lo que sé.

¿Desde qué lugar te parás para analizar la realidad política argentina en este escenario periodístico que se lo observa desde aquí como muy polarizado?
Yo no me correspondo con esa polarización en torno al gobierno. Con el gobierno tengo la relación de siempre, resaltando lo que me parece que está bien y criticando lo que me parece que está mal. La polarización en mi caso se produce entre el tipo de periodismo que tenemos, que es una situación imposible de comprender desde Uruguay donde el fenómeno argentino no tiene nada que ver. Aquí hay medios que se han quedado con lo que no correspondía en tanto medios de comunicación que han avanzado sobre otro tipo de intereses.

Entonces en lo que estamos polarizados, por los menos yo, es en el tipo de periodismo que queremos. La calidad de un periodismo realmente prescindente de las presiones y de los intereses corporativos y gubernamentales. O un periodismo que no tenga pudores ni reparos en ir sobre otro tipo de intereses y defender esos intereses con lo que llamamos periodismo. Esta es mi polarización. La que existe respecto al gobierno es una consecuencia de esa polarización, porque los medios que están objetados y con toda justicia por el abuso de la posición dominante, por ir sobre otros intereses y por lanzar a los abismos la ética periodística. Para poderse defender de esos intereses han establecido que la puja es con el gobierno.

Recientemente Lanata convocó a algunas decenas de periodistas para reclamar al gobierno que los dejen preguntar. A nivel de los periodistas en general, se sienten presionados por el gobierno, hay censura oficial hacia el trabajo de los profesionales? ¿Hay también presiones por el lado de los medios?
Por parte de los medios por supuesto que sí. Que es la verdadera presión y el verdadero límite que tienen la mayoría de los periodistas que es estar encuadrados dentro una imposibilidad de decir algo por fuera de los intereses de esa empresa. De otra manera tendríamos que entender que hay cientos de casualidades de periodistas que piensan uniformemente dentro de las empresas. Como esto es imposible que sea así, a lo que están atados es a los intereses de las empresas. A veces con gusto y otras a disgusto. Yo estoy seguro que muchísima gente que trabaja donde puede. Yo nunca me meto con los trabajadores, yo peleo contra los medios. Aún con la enorme desventaja que esto significa. Mi lucha es respecto del comportamiento de los medios.

¿Y por el lado del gobierno?
Lo que uno puede decir es que en estos momentos del lado del gobierno no hay ninguna limitación. Sino que además hay una ampliación de nuestros derechos y posibilidades. La Argentina tiene algo, que ni siquiera el Uruguay tiene, que es que no hay condena penal para los delitos de injuria y calumnia. Este logro para los periodistas es extraordinario. Lo que hay son tensiones. Vos ves que Obama le responde duro a un periodista, lo hace Lula, o lo hace el Pepe, si tu subjetividad te lleva a decir `se mete con la prensa´, lo podés decir.

Pero lo que un periodista se tiene que preguntar realmente es hasta qué punto corre riesgos por decir lo que dice. Y yo creo que en la Argentina en este momento no solo hay libertad sino que tenemos un absoluto libertinaje para decir lo que se quiera. Si miras los medios de comunicación, lo que dicen sus periodistas y lo que dicen sus coristas que son una manera de buscar una opinión muy dura, por ejemplo, si son medios contrarios al gobierno podes encontrar verdaderas cloacas en cuanto a la opinión que se entrega. Cómo decir que hay algún limite si no corres ningún riesgo, si nadie te hostiga.

Hay denuncias que señalan un maenejo disrecional de la pauta oficial…
Hay de vez en cuando tensiones. Está la pauta publicitaria. Los gobiernos deben establecer la filosofía con la que se van a desenvolver y después respetarla. Y esto ha sido un factor que el gobierno no ha llevado bien, porque como todos los gobiernos se siente tentado, pero en este caso de siente mucho más, a favorecer a medios que están más desprotegidos económicamente porque necesita que esos medios sobrevivan, porque si no se los devoran los medios poderosos que son los que se quedan con toda la pauta. La pauta publicitaria que dan los gobiernos es mínima frente a la pauta privada. Si quienes son dueños de la pauta privada, por su posición dominante, además se quedan con la mejor pauta del gobierno no hay manera que pueda existir otro tipo de periodismo. Pero esto tiene que ser dicho y esto no lo ha hecho el gobierno, por lo tanto, allí hay un déficit.

Pero de ahí a señalar que tenemos impedimentos para trabajar es una observación cargada de una tremenda injusticia, porque se puede decir cualquier cosa como los hechos lo demuestran.

¿En qué está la Ley de Medios?
Está a la espera de cuál va a ser la próxima trapisonda del Grupo Clarín. El Grupo Clarín es el cáncer moral de la Argentina. Si la Ley de Medios no domestica un poco ese poder, la Argentina es inviable desde el punto de vista de la relación real que tiene que haber entre el periodismo y la política. En ese caso el periodismo es la política si Clarín gana esta pulseada. Pero el 7 de diciembre tendrían que empezar con la desinversión o la venta de lo que les sobra, que es muchísimo, supongo que va haber alguna trapisonda legal que lo evite. Que lo deben estar preparando. Como periodista me repugnan, siento asco hasta físico por como hace lo que hacen. Pero como adversarios los respeto muchísimo porque son tremendamente poderosos. Uno es un hombre del cromañón con un cuchillo de madera contra un dinosaurio que además tiene alas. Esas es la relación de poderes entre el periodismo y la política que hay hoy en día en la Argentina.

¿Cómo manejan los periodistas esta situación?
Yo creo que hay periodistas que están convencidos o les conviene el lugar donde están y no tienen ningún reparo y ya están absolutamente jugados en esa posición. De todas maneras no me fijo en los periodistas sino en los medios. Porque los periodistas somos como hojitas en el viento, trabajamos un día acá, otro día allá, un día nos toca trabajar para un medio de izquierda, otro día para un medio de derecha. Un día trabajamos para un medio con un dueño que es una persona ética y otro día trabajamos para un medio corrupto. Y nuestra lucha es por mantener nuestro caudal de independencia dentro de lo posible, de no resignar banderas de acuerdo a cómo pensamos el periodismo. El tema siempre pasa, en mi caso, por la confrontación con los medios que yo vengo llevando desde hace más o menos 15 años. Hace 12 años me presenté en el parlamento denunciando los desmanes y los robos del Grupo Clarín, en una locución de no sé cuanto rato, sentados ellos a mi lado.

¿Y Por qué la pelea?
Porque siendo periodista o detectas lo que te duele de la profesión o miras para otro lado. Y yo decidí ponerlo en blanco sobre negro.

¿Como ves el futuro del periodismo en Argentina?
Complicadísimo. Es muy difícil hacer periodismo. Yo mantengo mis márgenes de libertad absoluta. De lo único que soy prisionero es de mi libertad.

Que hacen con un periodista que tiene ese grado de libertad -que no es que me la asignen sino que lo demuestro no siendo si quiera condescendiente con mis propios patrones ya que trabajo en una radio en la que discrepo rotundamente con muchos de sus planteos- lo estigmatizan por el lado de la posibilidad de que sea corrupto. De que ha sido comprado por el gobierno, de que es débil a la idea del gobierno y tratan de pasar por encima de la inteligencia de la gente. Yo llevo siendo en los últimos 25 años el periodista mejor pago de la radiotelefonía argentina, soy un hombre que está por afuera de la necesidad mínima de entregar nada. Pero además mis convicciones lo impiden. No obstante lo cual, aunque esa no sea una acusación creíble, dicen que me vendí al gobierno. ¿Por qué? Porque en el terreno de la argumentación es imposible competir. Yo hago permanentemente el desafío: discutamos, argumentemos.

Pongamos un ejemplo, Papel Prensa. Esta es una empresa en la que Clarín y La Nación son los dueños y ellos defienden que dos diarios sean dueños del papel con que se editan todos los diarios y las revistas de la Argentina. Es como si El País y La República fueran dueños de todo el papel en Uruguay. Entonces esos diarios, al tener la preeminencia del negocio, establecen reglas de juego que determinan que El Observador se funda o tenga una muy limitada relación con el proveedor, sujeto a la cantidad de papel que le venden o no le venden, desde los precios o de las exigencias económicas que se le plantean. Es tan impresentable ese tema de Papel Prensa, que cuando vos argumentas nadie puede sostener una vereda de enfrente de lo que te estoy diciendo. Porque es ilógico, es estúpido. Entonces ¿que hacen?, intentan destruir la credibilidad de la persona que argumenta en cada uno los temas en discusión.

Y eso es un poco lo que ocurre. Pero se te va engrosando la piel, llega un momento en que lo tomás con naturalidad y seguís para adelante, en medio de lo que a mí me toca por lo menos es un desmesurado afecto de un sector de la opinión pública y un desmesurado negativismo de los que no me quieren por razones políticas. Y también está la lucha de izquierda y derecha en la cual la derecha naturalmente no me va querer, no me va aceptar. Porque lo que antes era una cuestión que estaba allí, no importaba demasiado si yo era una persona de centro izquierda, de pronto sale a luz de una manera muy clara, entonces a partir de la ley de medios la pelea se hace tremenda en la Argentina.

Vos eras un periodista que generaba un amplio consenso de aceptación en la opinión pública mientras te desempeñabas en asuntos estrictamente deportivos, pero cuando ingresas en la arena del periodismo político se produjo esa división…
Con el tema Botnia, yo en Argentina luché a brazo partido por el derecho de Uruguay a establecer la planta. Esa fue una etapa también durísima, muy compleja, porque hubo crispación cuando los medios incentivaban el divisionismo y todo lo demás. Yo lo viví con naturalidad. A esta altura del partido lo único que hago es estar convencido de lo que hago y argumentativamente capaz de demostrarlo. Es lo único que me importa. Yo gocé de ese consenso generalizado y ahora de ese consenso he perdido seguramente una parte importante de la credibilidad frente a esa gente. Pero si esos son los precios a pagar por luchar y no pasar inadvertidamente por este mundo… o sin lo que me queda es manejarme con indiferencia con los temas que a mí me importan. Pero yo soy un animal político de toda la vida. Lo que pasa es que el relator deportivo se ha devorado otros aspectos. Yo toda mi vida en Uruguay y en Argentina, sobre todo en televisión, la mayor parte de las veces que pude hice cosas que no tenían nada que ver con el periodismo deportivo. O sea, siempre amplié el horizonte de mi trabajo profesional.

Pero si por esta manera de ser y de vivir me toca perder, que he me ha tocado porque no es una suposición sino una realidad que perdido el aprecio de mucha gente, a mi me tiene sin cuidado. Muchísimo más me dolería la mirada íntima apreciando un cobarde que para mantener sus intereses, para vivir tranquilo, no dice que lo realmente piensa en cada tema.

Con relación al gobierno argentino. ¿Qué posiciones compartís y que temas te ponen en la vereda de enfrente?
El gobierno sobre todo en los tiempos de Cristina Kirchner se fue inclinando decididamente hacia lo que llamamos la izquierda; asignación universal por hijo, la duplicación del número de jubilados, el matrimonio igualitario, antes con Néstor Kirchner el pagar toda la deuda al Fondo Monetario Internacional y adquirir una soberanía que es imprescindible para la dignidad de cualquier país. Lo que hace con los derechos humanos que ha sido un extraordinario puntal en el mundo entero. Uruguay todavía tiene algunas cuentas pendientes, España no pagó ninguna de las facturas después del franquismo.

Una cosa que hay que tener en cuenta, es que para muchos el enojo es el tema de los derechos humanos, pero como ese es un tema muy difícil de discrepar buscan los otros elementos, deteriorarlos por otro lado. Pero la bronca y el odio vienen desde ahí, desde una derecha que todavía tiene nostalgia del tiempo militar. Y desde un grupo mediático liberal que concibe el mundo con una gran libertad de puertos, de empresa, en la que los estados sean nada más que elementos permisivos y nunca si quiera elementos de control. Nunca quieren un Estado fuerte. Esa es la pelea.

Ahora todo esto del gobierno que a mí me merece una razón positiva también tiene su contraparte. A mí me parece que siendo un gobierno de izquierda ha tardado mucho en considerar seriamente la despenalización del aborto. Una ley antiterrorista que se votó recientemente no se condice con esos planteos ideológicos que se hablan desde la izquierda. Discrepo con una discusión que tiene el gobierno con (el líder sindical Hugo) Moyano, que no es que yo apruebe todo lo que dice Moyano sino más bien todo lo contrario, pero en la discusión sobre el reparto de ganancia de las empresas creo que él tiene razón, que quiere hacerlo por ley. Mientras que el gobierno pretende que sea a través de la generosidad que lo empresarios puedan tener. Como una cuestión ética y no como una cuestión taxativa obligada desde la ley.

La cuestión ambiental, el gobierno estaba dubitativo, ambiguo. Ahora el gobierno se ha expedido, por ejemplo, sobre la minería a cielo abierto hacia una manera responsable de sobrellevar ese tema y bueno esa es una definición y ahora entramos a otro tipo de discusión entre los ambientalistas, que son gente que valoro muchísimo pero cuando entran en el fanatismo se vuelven insoportables; en Uruguay eso bien se sabe con el tema Botnia. En líneas generales las discrepancias son esas.

En algún momento te escuché decir que te gustaría regresar al Uruguay. ¿Cómo ves tu futuro?
Yo tengo a una altura importante de mi vida, por edad y trayectoria, un contrato por dos años y siete meses más (con radio Continental de Buenos Aires). En una empresa que si bien me firmó nuevamente el contrato tiene reparos respecto a  mi manera de sentir el periodismo, porque de vez en cuando tengo que contradecirlos a ellos duramente. Pero si se convive… yo tengo hasta cumplir 67 años un contrato muy importante, mas la televisión, etcétera. Estoy en una etapa de mi vida de mucha producción, desecho trabajo. En este momento debo contar con cinco propuestas diferentes de televisión, es una cosa increíble lo que ha sucedido. A veces no me atraen las propuestas y hay veces que tienen exigencias que no puedo cumplir. Porque tengo muchas horas de trabajo y porque soy un tipo muy viajero.  Permanentemente estoy saliendo del país por la ventaja que tengo de poder hacer el programa desde cualquier lado, ahora te estoy hablando desde Comodoro Rivadavia, la semana pasada estaba en Nueva York, la semana que viene estoy en París. Entonces, en ese ritmo de vida se me hace muy difícil asumir compromisos televisivos. Si yo perdiese la radio, seguramente mi destino estaría en la televisión.

Del Uruguay siempre que me ofrecieron algo he podido hacerlo y siempre estoy dispuesto. Últimamente no hubo proyectos que me involucrasen, pero a mí me gusta tener un pie puesto permanentemente -o cuando se puede- en Uruguay. Siempre dependo de la generosidad de las ideas que puedan tener referidas a mí.

M. C. Reigadas o el desafío de un pensar propio y sin amnesias

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Este  martes 8 de mayo, en el aula 100 de la sede de Constitución, María Cristina Reigadas dio su ultimo y magistral teórico para la Catedra de Principales Corrientes del Pensamiento Contemporáneo que durante 23 años ha llevado su nombre. Por esas cosas de la vida algunos llegamos tarde a estos hallazgos. Y si bien sus contrapartes, nada menos que Nicolás Casullo y Oscar Moreno, nos ofrecieron una oferta nada despreciable, es con ella que aprendimos a revalorar un patrimonio teórico autóctono, silenciado por la academia colonial pero también poco o nada reivindicado por quienes, formados en estas tradiciones, hoy  siguen inexplicablemente manteniéndolo en un cono de sombras.

Con ella la Filosofía de la Liberación, ese proyecto filosófico Latinoamericano, vuelve a ser evocada constantemente sin ningún rubor. Nombres preciados para el campo popular como Rodolfo kusch, Enrique Dussel o Ignacio Ellacuría reviven en los debates del curso. Nombres que deben ser todavía difundidos y salvados del olvido para recuperar la capacidad de pensarnos nosotros mismos sin amnesias y eternos recomenzares. Reconectándonos con nuestra propia y legítima tradición critica sobre la modernidad. Esa que adelantara, sin perder la mirada periférica y desde su profundo arraigo espacio temporal, muchos de los tópicos que luego conformarían la agenda del postmodernismo, ya desplazados al campo del cinismo o la celebración acrítica.

Fue discípula de Amelia Podetti y de Andrés Mercado Vera. Hoy Profesora y Doctora en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y especialista en Filosofía Política y Filosofía Social Contemporánea y en Pensamiento Crítico Latinoamericano. Cristina Reigadas fue apartada de su cargo en 1974 a causa de su compromiso militante, no retornando a la universidad nacional hasta 1985.

Además de un extensísimo curriculum académico, María Cristina Reigadas comporta a partes iguales los roles de militante, docente e investigadora, y autora de una frondosa bibliografía con la que ha alimentado, amorosamente, buena parte de los contenidos de su catedra.

No la tendremos de momento en el grado (si esta todavía activa en sus seminarios de post grado) pero parte dejándonos a quienes tuvimos el placer de cursar su materia, un puñado de cuestionamientos e inquietudes sobre nuestra condición moderna y nuestra identidad latinoamericana, aun en disputa. Inspiraciones todas que nos alientan a  volver a intentar nombrar los grandes temas de nuestro tiempo, desde una corporalidad épocal encarnada, geoculturalmente periférica y en proceso de liberación.

Eduardo Luis Duhalde, ese hombre

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Eduardo Luis Duhalde, ese Hombre

Rodolfo Walsh se dirigió mediante una carta abierta a la primera de las cuatro juntas militares que presidieron al país desde el 24 de marzo de 1976 hasta el 10 de diciembre de 1983. Así, al comienzo de lo que se conoció como Proceso de Reorganización Nacional, pero que en realidad fue la más sangrienta dictadura de la historia argentina, el periodista denunciaba:”Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”.

Dar testimonio en momentos difíciles. ¡Vaya cualidad!

Pero las dimensiones del drama histórico suelen ser injustas, eclipsando aveces el reconocimiento de quienes llegaron a nuestros tiempos preservando intacto su compromiso. Las circunstancia de aquella “carta abierta a las juntas”, se sabe,  culmiaron tan sólo 24 horas después con la trágica desaparición de Rodolfo Walsh. Recordar este episodio, aquel contexto y la suerte de sus protagonistas, habilita la reivindicacion de un compañero que desde una perspectiva ideológica muy similar a la de Walsh, vivió y sobrevivió a la feroz dictadura cívico-militar sin renunciar a sus principios y convicciones. Y sobre todo, pese a las dificultades que significaron los años 70 en la Argentina y en América Latina, vivió y sobrevivió militando. Ese hombre es Eduardo Luis Duhalde.

La noticia de su fallecimiento el pasado martes 3 de abril, causó un profundo dolor a quienes somos parte del espectro militante de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Es que su bandera, la de los Derechos Humanos, es también la nuestra. Su lucha nos contagió y contagia y su muerte nos obliga a defender lo conseguido en esta materia.

Abogado, juez, historiador y periodista argentino, editó libros y culminó su vida como Secretario de Derechos Humanos de la Nación. Su cargo por excelencia. Año tras año, los estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación llenan las aulas en los teóricos y los prácticos de la cátedra de Derecho a la Información que durante décadas ha llevado su nombre. Y que para quienes tuvimos el privilegio de cursarla, seguirá siendo su apellido la referencia ineludible de un programa académico semejante.

Es cierto que en los últimos años lo sentimos algo ausente de nuestra casa de estudios. Sus obligaciones públicas lo reclamaron y no se permitió el privilegio de seguir acumulando más pergaminos ni cruces en los casilleros del curriculum académico que desvela a las burocracias profesorales. Tampoco ofició de figurón ni forista profesional intra-academia. Y mientras muchos colegas suyos, adalides del autoproclamado “pensamiento crítico” y presuntamente “de izquierda”, se montaron a la olita destituyente post-125; despotricando contra la aprobación de la ley de medios o sencillamente reclamando la necesidad de una academia “independiente” de los debates que atravesaron nuestro país en los últimos años, él eligió la senda de la tenacidad y el trabajo militante para, desde el Estado, profundizar la política de la memoria y avanzar en los juicios contra los crímenes de lesa humanidad.

Pero su vocación de compromiso y transformación social no se reduce a su desempeño de los últimos años en la gestión gubernamental, sino que es un luchador de larguísima data y desde varios frentes: Como abogado, en ese solido binomio que conformo con Rodolfo Ortega Peña desde los tiempos de la resistencia, defendió a cientos de militantes, muchos de ellos pertenecientes a organizaciones revolucionarias de la mas diversa procedencia y extracción política. Renunciando a cualquier sectarismo Duhalde y su compañero defendieron a todos en un polémico activismo que asumía a sus defendidos como compañeros del campo popular, poniendo siempre en un segundo plano sus legitimas discrepancias ideológicas. Un ejemplo de solidaridad, amplitud y generosidad política que bien podría retomarse en nuestros tiempos democráticos. Cuentan que en 1972, llego incluso a viajar en remis hasta Trelew para asistir a los presos políticos alojados allí, antes de la renombrada masacre. A causa de su labor tanto Eduardo Luis como su compañero sufrieron persecuciones y atentados que llegaron a la explosion (reiteradas veces) de su estudio jurico.

Desde lo estrictamente periodístico, dirigió, a partir de mediados de 1973, también junto a Ortega Peña, la revista Militancia Peronista para la Liberación, que luego de clausurada en junio de 1974 pasó a llamarse De Frente, evocando a la homónima publicación dirigida por John William Cooke entre el 53 y 56. Además fue autor y compilador de decenas de libros, entre los que podemos nombrar El Estado terrorista argentino (escrito en su exilio en España); El asesina to de Dorrego. Poder, oligarquía y penetración extranjera en el Río de la Plata; Contra Mitre, los intelectuales y el Poder: de Caseros al ’80; y Felipe Vallese: Proceso al sistema, estos tres últimos junto a con Rodolfo Ortega Peña.

En épocas donde era muy reciente el retorno del movimiento popular al gobierno tras casi 18 años de proscripción y en vísperas del fallecimiento del líder, Duhalde llevó adelante ese principio al que hacía referencia Walsh: El clima político había recrudecido. La Alianza Anticomunista Argentina patrullaba las calles en busca de militantes del peronismo de izquierda. Perón ya había muerto y 30 días después fue asesinado por la Triple A Ortega Peña. El crimen de su compañero dejó a Duhalde muy golpeado de cara a la arremetida militar que no tardaría en efectuarse.

Ya bajo gobierno dictatorial, las Fuerzas Armadas dispusieron su captura y la incautación de sus bienes. Por este motivo, Duhalde debió exiliarse en España pero sin intenciones de abandonar la lucha. Desde allí, organizó la Comisión Argentina de Derechos Humanos (CADHU), organismo encargado de denunciar el terrorismo de Estado en la Argentina.

Su incansable labor y esmero le valieron el Premio Internacional al Periodismo otorgado por la Asociación Pro-Derechos Humanos de España, en 1990. Ha desempeñado el rol de consultor de Derechos Humanos de las Naciones Unidas; fue miembro de instituciones académicas argentinas, de América Latina y de Europa; y participó en organismos de derechos humanos internacionales.

Su vocación internacionalista lo llevó a integrar diversas misiones de paz al África y, en América Latina, a El Salvador, Chiapas, Nicaragua, Perú y Colombia, en sus zonas de mayor conflicto.

Un militante de verdad, que desde el Colectivo Indiciario recordaremos y reivindicaremos siempre. De los de antes, aquellos que militaban el presente pasados los 70 años. Contagiaba a los más jóvenes con sus escritos, con su oratoria y con su compromiso y amor en la búsqueda de un mundo mejor, en donde los Derechos Humanos sean siempre una bandera irrenunciable.

¡Hasta siempre, Eduardo! ¡Hasta siempre, compañero!